— CAPITULO I –

 

CUANDO LOS HOMBRES de la X Brigada Mixta tomaron aquella posición, ninguno de los oficiales reparó en que la caprichosa orografía transformaba ese valle en una ratonera. Se habían adelantado demasiado y sus escasos conocimientos militares les llevaron a considerar la particular ubicación del lugar como una suerte de cabeza de puente, para continuar el ataque desde una posición más avanzada cuando el mando de la 46º división del v cuerpo del Ejército Popular lo ordenase.

      Falta poco para que amanezca. Dentro de una casa labriega con disparos de cañón en la fachada despiertan los primeros soldados. Por la puerta de la arruinada cocina aparece un miliciano con el cabello alborotado y barba de varios días, es el cabo de ronda de la guardia.

      —A sus órdenes mi teniente.

      —¿Qué pasa Sátur? —saluda con la barbilla el teniente Miguel Yoberti.

      El cabo parece asustado.

      —Que dice uno de la guardia que tiene que hablar con usted.

      Yoberti lo toma del brazo y salen por una puerta trasera. Por la cara que ha puesto parece que se trata de algo importante. Afuera aún se escucha el concierto de grillos, la madrugada de verano está serena y transparente.

      —¿Qué pasa, a ver?

      —Mi teniente —toma aire—, el Rata dice que ha visto a dos peces gordos fascistas merodeando por lo alto de una loma. Han llegado vehículos y hombres, parece como si estuvieran montando un puesto de mando.

      El cabo Saturnino Gómez es practicante en una farmacia de Zafra, es un hombre con juicio y suele acertar con lo que dice. Antes de salir hacia los puestos de guardia, el teniente habla con el capitán y dan la orden de que todo el mundo se prepare para entrar en combate.

      Cuando no han andado ni diez pasos, Saturnino se para y sujeta por el hombro a Yoberti para que también se detenga.

      —Teniente —se pone serio—, el Rata dice que ha visto a Franco.

—¡Cómo va a haber visto a Franco! ¡Que no hombre, que no puede ser! Venga, vamos —y con un leve empujón le hace dar el siguiente paso entre las jaras.

     Al llegar al puesto de guardia todas las estrellas se han ahogado ya en la aurora y se oye el chillido de los primeros vencejos. El Rata mira a través de unos prismáticos, lo acompañan otros dos milicianos.

      —A sus órdenes.

      —A ver, ¿qué dice éste que has visto? ¿Y vosotros qué cojones hacéis aquí? —recrimina con un susurro a los otros— ¡ A vuestro puesto, coño!

      Norberto Espinosa, el Rata, es un muchacho de Leganés a quién la guerra pilló en Barcelona trabajando de aprendiz en el taller de automóviles de su tío. Le llaman el Rata por el bigote despoblado y desigual que se gasta. Apenas es un muchacho. Enseguida le ofrece los prismáticos al oficial.

      —Allí, detrás de la loma, junto a los dos chaparros. Espere y verás.

      Los cristales de los binoculares están rayados. El teniente gira la rueda del enfoque con su mugriento dedo índice. A los pocos segundos, efectivamente, aparecen varias figuras tocadas con el gorro cuartelero del ejército Nacional. Yoberti se acomoda y limpia el visor con la manga de su guerrera.

      Tenía razón, el mando enemigo ha debido instalar en ese punto un puesto de mando. Los fascistas se habían equivocado al valorar la penetración de la ofensiva republicana. Lo extraño es que por allí ande ningún pez gordo y menos a esa hora.

      —¡Joder! —exclama de pronto el teniente—. ¡Me cago en la leche! ¡Pero si son… pero si son Franco y Dávila!

      —¿Lo ve teniente? —susurra Norberto por detrás.

      —Trae, dame el chopo. ¡Me voy a cargar a ese hijo de puta ahora mismo!

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Miguel Yoberti

Teniente de ingenieros del Ejército popular durante la Guerra Civil española que a punto estuvo de disparar al general Franco durante la Batalla del Ebro. Sobrevivió a un pelotón de fusilamiento y al campo de concentración de Auschwitz. Murió junto a su familia en España en 2002.

Harold Dalh

Piloto mercenario estadounidense que voló para la Fuerza Aérea de la República Española bajo el seudónimo de «Díaz Evans». Fue derribado en 1937 y condenado a muerte por el bando franquista. Escapó de una prisión y voló bajo bandera canadiense en la Segunda Guerra Mundial.

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Laureano Cerrada

Anarquista español huido a Francia tras la Guerra civil. Experto falsificador, famoso por la desinteresada ayuda a sus compatriotas refugiados así como el intento de atentado contra el general Franco en 1948. Fue asesinado en Paris, en 1976, cuando salía de un restaurante.

Adam Aganoor

Su verdadero nombre era Daaron Aganoor. Traficante de personas, extorsionador, estafador y sicario de origen armenio. Durante más de treinta años trabajó para las mafias italianas en Nueva York, Barcelona y Madrid. Se piensa que murió en un interrogatorio a manos de la policía española en 1975.

 

Carlos Kaplan nación en Madrid en 1970. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense con la especialidad de Antropología Cultural; Master en Derechos Humanos por la Universidad Carlos III de Madrid y Máster en Psicología del Coaching por la UNED. Ha trabajado durante más de 20 años en docencia de Ética y Psicología del Coaching.

Manual de papiroflexia es el resultado de las numerosas conversaciones que mantuvo con Miguel Yoberti, así como con otras personas relacionadas directa o indirectamente con él y con su azarosa vida. Para completar la redacción del manuscrito Kaplan desordenó cuantas hemerotecas y centros documentales estuvieron a su alcance a ambos lados del Atlántico, pues su intención era dotar al libro de un valor histórico. Sin embargo, numerosos pasajes y datos no han podido contrastarse con el rigor que la Historiografía requiere, dando como resultado nada más que una novela. El curioso lector sabrá diferenciar la realidad de la ficción, tan fácilmente como se distingue la madera del barro.

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